gPor más que los ’spammers’ nos prometan traer miles de visitas a nuestra web sin esfuerzo y en un tiempo record, siento tener que decir que ese tipo de promesas son tan creibles como el resto de las que suelen llegar por esa vía, es decir, nada.

Entonces, ¿para qué sirven el SEO, el SEM y otros acrónimos? ¿De verdad podemos hacer que nuestra web aparezca en la primera página de los resultados de Google?

La respuesta es que sí… pero no es fácil. Porque todos los competidores desean exactamente lo mismo. Y además, Google (al igual que todos los buscadores) se ha ganado su prestigio a base de depurar sus algoritmos de búsqueda, consiguiendo que la mayoría de los usuarios encuentre lo que busca en unos segundos. Lo sentimos: si tu web no interesa a nadie y nadie la enlaza, si tiene los mismos contenidos que otros cientos de portales… no hay nada que hacer. Sí, hay algunos truquillos como pagar por enlaces, insertar links ocultos en otras páginas, pero la gran ‘G’ se las sabe todas, y lejos de mejorar el PageRank, el uso de estas técnicas puede penalizar una web incluso con su exclusión total de las búsquedas.

¿Solución? Como se lee en las recomendaciones de Google para webmasters, “haz tu web para las personas, no para los buscadores”. Es así de sencillo. Hazlo bien, y los visitantes vendrán. La característica distintiva de Internet frente a otros medios es la difusión viral: unos contenidos interesantes, que hagan a los primeros lectores decirse “voy a subir este enlace a Facebook”, son la mejor arma para llegar a una gran audiencia. Todos conocemos el caso de algún artículo o foto que en apenas 24 horas ha llegado a  los buzones de correo de toda España. Y el mismismo Facebook, o el propio Google, apenas se han anunciado en el sentido tradicional de la palabra: los usuarios lo han hecho… pero hay que ponérselo fácil.

Pero para ello es necesario una masa crítica inicial, y ahí es donde entran en juego los servicios del SEO y SEM: dar la web de alta en buscadores y agregadores, promocionarla mediante listas de correo, comprobar la accesibilidad para las ‘arañas’, y una larga serie de pequeños pasos que garantizarán  que quien nos busque (y también alguno que no) nos encuentre .

Sin embargo, esto es sólo el primer paso: nos queda aún la monitorización continua del tráfico, las vías de entrada a la web, las palabras más buscadas… y en base a ello determinar qué es lo que funciona y lo que no, asesorando sobre la organización de los contenidos, y detectando los obstáculos que impiden llegar a una mayor audiencia. No hay recetas: es más importante la creatividad, la imaginación, y el tener los ojos bien abiertos.

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